LUCHA CASTRO ES “HIJA DE TIGRESA”: PATO AVILA

mamá lucha

A continuación transcribo el mensaje que le escribió el sacerdote Javier “Pato” Avila a Lucha Castro por la muerte de su mamá, doña Bertha Rodríguez Ríos:

Hola Lucha querida. Se me fue el sueño (2 de la mañana en este lado del planeta) y la vida de tu madre tan bellamente escrita por Liliana me llena la noche. “Hija de tigresa… y nietas de la misma”. Admiro la historia y agradezco el escrito que deja el sabor de la lucha y la construcción de vidas con historias admirables, como es la historia de esa vida admirable. Historia que será contada y recontada.

Nos hace asomarnos a la ventana para dejar que el aire fresco y todo el brillo de esa estrella invada la obscuridad que el dolor y la confusión del momento han dejado. El corazón se esponja y se convierte en relicario en donde se recrea lo que hace muchos años fue creado. Regreso al sueño convencido de que la gente muere cuando se le deja de nombrar.

La mamá y la maestra Bertha seguirá viva en los cientos (miles?) de corazones que se dejaron tocar por su presencia. De nuevo en mi siguiente Eucaristía estará en el centro de la celebración para agradecer su vida y admirar la grandeza de su presencia y la presencia de su grandeza. Debo y me nace felicitarte Lucha, y así sumarme a tu agradecimiento enorme por tu bella madre.

Sé que lo más inhumano de lo humano es la muerte porque nos llena de preguntas sin respuesta, y más nos conviene aceptar las preguntas que buscar las respuestas que nunca llegarán, pero esas vidas dejan huellas indelebles. “Descálzate porque estás pisando terreno sagrado”, también nos dice el Dios de la vida, porque eso es la muerte: Terreno sagrado al que hay que llegar descalzos y completamente libres.

Mamá Bertha trazó el camino por el que fue tocando muchas vidas. Como el pueblo de Israel llegó a la tierra prometida, esa tierra que ella fue construyendo en su caminar de años. Que siga siendo tu inspiración y la inspiración de quienes se dejaron tocar por ella para seguir de camino en el camino que deja trazado.                       

Igual que ella, sin duda y en silencio tal vez, bendijo tu vida y la de tus hermanas, hoy también bendices la vida de tu hijo que brinca del sentimiento (eso es el enamoramiento) al compromiso y la opción (eso es el amor). Nuestra presencia prudente y callada hasta ese rincón del mundo se suma a la bendición que das. Dile a tu hijo que va la nuestra también junto con un abrazo solidario”.

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